Otro día más nos pusimos en ruta “on the road” para seguir descubriendo las maravillas que esconde la isla de Sao Miguel…

Después de desayunar cogimos el coche y nuestra primera parada fue Lagoa de Sao Bras, este lago intentamos visitarlo el primer día pero nos fue imposible, se encontraba lleno de niebla y no se veía nada. Así que, como muchos otros lugares de la isla hay, que darles una segunda oportunidad o incluso tercera para poder verlos o te tocará irte sin descubrirlos…

¡Y nos dirigimos camino Lagoa das Furnas!

Bordeamos el lago hasta la parte sur de Lagoa das Furnas y paseamos por su orilla por su jardín. Allí se encuentra el Parque Mata-Jardim José do Canto, este jardín es de pago y se puede acceder para visitar su Capilla y el aspecto salvaje de su flora, también tiene una pequeña cascada. La entrada cuesta 3€ y se puede adquirir una entrada conjunta para visitar también el centro de interpretación por 4.50€ pero se adquieren en el centro de interpretación que se encuentra siguiendo el camino. Nosotros no entramos ya que desde el camino puedes admirar la bonita y curiosa Capilla e incluso parte de su flora y fauna como los pavos reales.

Justo al otro lado del río pasando una carretera tan sorprendente como la de la foto… llegas a las Fumarolas da Lagoa das Furnas.

¿Qué son las fumarolas? 

En el Valle de Furnas encontramos las humeantes fumarolas que proceden de las tierras calientes que rodean el lago, esta humeante tierra se conoce como Caldeiras y es muy curioso observar los agujeros en los que entierran las ollas, tapándolas con tierra caliente para cocinar el típico cocido de Furnas con su receta centenaria aprovechando el calor de la caldera volcánica, mientras percibes el olor sulfuroso que como decía nuestra pequeña “¡que asco!” y es que realmente huele a huevo duro.

Una fumarola es una mezcla de gases y vapores que surgen de las grietas exteriores de un volcán a temperaturas altas, por eso su fuerte olor a azufre.

Aquí encontramos un curioso paisaje humeante a orillas de este lago con tanta actividad geotermal. Si se dispone de tiempo se puede inspeccionar la zona ya que junto una casa abandonada comienza un bonito bosque. Para entrar hay que pagar 0.50€ por persona

Hay también unas calderas en la zona del pueblo y son gratuitas, detrás del Hotel Boutique Furnas.

Y después de ver las fumarolas nos entró hambre y teníamos que probar el famoso cocido de Furnas

Elegimos degustarlo en el restaurante Tony’s, es uno de los más famosos, recomendables y a precio asequible. Quizás a veces hay que huir de lo turístico y dar oportunidad a otros sitios menos conocidos, pero al ser temporada baja no nos la jugamos de probar otro ya que este es el que más gente tenía y a pesar de que se recomienda siempre reservar con antelación, nosotros no tuvimos problema en conseguir mesa (era en el mes de Enero y un viernes).

El cocido es extraño y parece que el olor a azufre se queda algo impregnado pero está muy rico y la ración es abundante, verduras, carne y arroz cocido aparte, con un toque ahumado. Nosotros pedimos una ración de cocido y un plato de bacalao que no recomendamos para nada, estaba muy seco e insípido. Es un restaurante para ceñirse en pedir y probar su plato estrella. El precio total de los dos platos y las bebidas fue entre 25-30€

No puedes visitar Furnas sin probar su cocido…

Justo enfrente del restaurante se encuentra la Iglesia de Furnas con su arquitectura tan típica de la isla.

Después de comer pusimos rumbo al sur hacia Ribeira Quente

Aprovechando la siesta de la pequeña que viene siempre como un reloj después de comer, nos encaminamos a visitar esta localidad. ¿Sabéis lo más curioso? Atraviesas un túnel y entremedias de éste te sorprende una bonita cascada. Hay que fijarse bien cuando atraviesas los túneles o no repararás en ella.

Llegar a ella es complicado, hay que dejar el coche fuera del túnel y adentrarse a ella andando por éste hasta acceder al sendero, no es muy recomendable con niños así que nosotros nos tuvimos que conformar sacando una fotografía parando un momento en el túnel.

Llegamos a Ribeira Quente y es de destacar su bonita playa negra Lagoa do Fogo, una de las mejores playas de la isla que además cuenta con todos los servicios, duchas, aseos, bar, terraza, parque, buen aparcamiento…

Y sin que todavía se despertará nuestra bebé retomamos el camino de vuelta

Otra vez atravesamos Furnas ya que es el único camino que se puede tomar desde Ribeira Quente para acceder a la parte norte de la isla y no nos pudimos resistir al llegar a la zona de las plantaciones de té donde se encuentra la Fábrica de Chá Gorreana a asomarnos en el Miradouro de Sao Brás para ver las increíbles vistas a los campos..

Nos quedamos con las ganas de visitar sus plantaciones de té, se pueden visitar accediendo por la Fábrica de Chá Gorreana y después degustarlo allí, es gratis pero el truco es que te venden el té más caro que en las tiendas.

Y acabamos el día disfrutando de nuestro hotel, Pedras do Mar

Descubriendo los alrededores del hotel con su paisaje verde que contrasta con el color de sus acantilados. La zona era increíble y lo que más le gustaba a nuestra bebé era ver todos los días a las vacas pastando libremente en los alrededores.

Y después de investigar nos sentó genial un bañito en su piscina cubierta. Te contamos más sobre el Hotel Pedras do mar en Consejos para organizar un viaje a la isla de Sao Miguel y en el día 1 descubriendo el norte de Sao Miguel.

No te pierdas nuestros tips para un road trip con niños por el archipiélago de las Azores.

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